El Altiplano,
como su nombre lo dice, es una región relativamente llana y alta a la vez.
Esta región es parte de la cordillera de los Andes, que a su vez, es una cadena
montañosa que se desarrolla de sur a norte en la parte occidental de América
del Sur. 
El
Altiplano se inicia al sur del nudo de Vilcanota, en el sur del Perú. A partir
de ese punto, alrededor de los 13º S, la cordillera se separa en dos
cadenas montañosas, la Cadena Oriental y la Cadena Occidental. Las cadenas
se mantienen separadas hasta los 24º S aproximadamente, al norte de Chile
y Argentina donde vuelven a confluir para seguir hacia el sur. Estas dos ramas
de la cordillera de los Andes encierran completamente a ese sector, de tal
modo que el agua que precipita en su interior no puede ir hacia ningún océano,
generando lo que se denomina una cuenca endorreíca. La altura de esta cuenca
es superior a los 3800 msnm, siendo la parte central de la misma relativamente
plana, mientras las cadenas montañosas que la flanquean pueden superar los
5000 msnm.
Al
oeste del Altiplano el núcleo semipermanente de altas presiones del Pacífico
induce una atmósfera sumamente estable. Al sureste, hace lo propio el núcleo semipermanente del Atlántico. Al noreste,
en cambio, la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) es un núcleo de bajas
presiones que oscila a lo largo del año siguiendo el movimiento aparente del
Sol: hacia el norte (alejándose) en invierno y hacia el sur (acercándose)
en verano. Los núcleos de alta presión se asocian con estabilidad atmosférica,
y bajas precipitaciones, mientras los de baja se asocian con inestabilidad
atmosférica y precipitaciones intensas.
Este
panorama configura gran parte de las características climáticas de la región:
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Su proximidad al ecuador hace que la variación estacional
de temperaturas tenga una importancia menor o igual que la variación diaria
de las mismas.
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Tropic of |
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Dentro
de este esquema general, una fuente de variación interna muy importante es
la presencia del lago Titicaca. Gracias al efecto regulador del agua, tanto
la temperatura como la humedad se hacen más estables en su proximidad, principalmente
en su variación diaria. Así mismo, este incremento en la humedad alrededor
del lago genera un aumento en las precipitaciones sobre sus inmediaciones
y sobre él mismo, así, las mayores precipitaciones de toda la región se dan
dentro del mismo lago.
En
síntesis, los climas que se presentan en las distintas partes oscilan entre
fríos y polares, en cuanto a temperatura, y entre lluvioso (sólo en las regiones
por encima de 5000msnm y en la parte norte) y semiárido, pero siempre con
estaciones secas. Las heladas son frecuentes durante las épocas secas.
Debido
a estas duras condiciones ambientales, el ecosistema predominante es el de
puna, una formación de gramíneas rígidas y arbustos enanos
de hojas coriáceas, con bosques de queñoa y otros árboles en los sectores
abrigados. Este ecosistema tiene variaciones tanto al cambiar la latitud como
al cambiar la altitud. Estos cambios tienen que ver fundamentalmente con la
variación en la disponibilidad de agua y en el régimen térmico temperatura.
En las
zonas con mucha agua se forman bofedales, depresiones húmedas de los valles
intramontañosos, caracterizados por una gran riqueza vegetal y faunística
y con una gran importancia para la regulación de los caudales de los ríos.
Al
ir hacia el sur, el ecosistema se vuelve más árido, disminuyendo la densidad
de las plantas así como la composición florística. En los salares la aridez
se vuelve máxima en la estación seca. Al ir hacia las partes altas, aparecen
asociaciones de arbustos y herbáceas cada vez más especializados que luego
son remplazados por arenales que bordean las zonas de hielos perennes.
Sin embargo,
esta región no siempre fue así. Estudios paleoclimáticos desarrollados en
la zona apuntan a señalar que durante el cuaternario la región ha sufrido
cambios sucesivos entre períodos secos y húmedos. Parte de los recursos hídricos
actuales podrían ser reflejo de esa época, pues con las condiciones de sequedad
actuales, es didícil suponer que se pueda haber generado. Así mismo, los salares
son el reflejo de un proceso de degradación hídrica sobre los cerros aledaños
y el posterior transporte hasta las zonas más bajas, donde el agua al evaporarse
acumuló esos minerales. Ese proceso sigue dándose en la actualidad.
Al
aumentar la escala temporal, los cambios a los que se vio sometido el continente
fueron más drásticos aún. Hace 65 millones de años, el continente estaba aislado
de los demás continentes y, en consecuencia, su fauna y su flora experimentaron
un desarrollo autóctono durante cerca de 60 millones de años. De esta manera
se formó una fauna caracterizada, entre otros, por órdenes de mamíferos tales
como Marsupialia, Xenarthra, Condylarthra, Litopterna, Notoungulata, Trigonostylopoidea
y Xenungulata, diversificados en abundantes géneros y especies. Más tarde,
entre el Mioceno y el Plioceno, hace unos 7-8 millones de años, la comunicación
establecida con el continente norteamericano a través de un primitivo istmo
centroamericano, permitió la invasión de una fauna muy desarrollada de mastodontes,
tigres, caballos y camélidos, entre otros, la cual determinó la extinción
de la mayor parte de la fauna primitiva sudamericana, menos desarrollada,
salvándose sólo las especies más pequeñas. Juntamente con la fauna, también
llegó un importante cortejo florístico boreal, que diversificó grandemente
la flora del Neotrópico. Los sucesivos aislamientos del continente ocurridos
desde entonces permitieron que la nueva fauna y flora evolucionaran hacia
formas secundariamente autóctonas que reemplazaron a las invasoras. A su vez,
el surgimiento de la Cordillera de Los Andes a fines del Plioceno y comienzos
del Pleistoceno, junto con el restablecimiento definitivo del istmo centroamericano,
permitió nuevos intercambios de fauna y flora con la región holártica.
En lo
que respecta específicamente al altiplano, la considerable altitud determinó
el desarrollo de una biogeografía muy particular, caracterizada por especies
resistentes al clima frío y a las fuertes variaciones de humedad.
Los
grupos humanos que acá se asentaron, también se adaptaron a estas condiciones
ambientales. La colonización de América data de hace más de 10000 años, y
se originó probablemente por el norte del continente, aunque aún no hay acuerdo
sobre el mecanismo empleado. A lo largo del tiempo, desarrollaron tecnologías
que permitieron ir adaptando el medio ambiente a sus necesidades y a posibilidades
tecnológicas. Así por ejemplo, desarrollaron técnicas agrícolas especiales
como son los waru-waru o camellones, que consisten en elevaciones de terreno
artificiales junto a las que pasan canales de agua. Esto permite mejorar las
condiciones de cultivo, al generar un micro clima más estable gracias el efecto
termorregulador del agua.